Detectan derivados del petróleo en algunas leches infantiles

La ONG europea Foodwatch ha hecho un llamado a las marcas para que las saque del mercado, ya que pueden tener efectos en los niños a largo plazo.

Foodwatch hizo pruebas a 16 leches infantiles en Francia, Alemania y Países bajos, y encontró que productos de seis marcas, entre ellas Danone y Nestlé, contenían derivados del petróleo que podrían ser perjudiciales para la salud.

Foodwatch es una organización que lucha por una alimentación sana, segura y accesible para todos. Su intención es ser la voz de los consumidores y abogar por la transparencia en el sector de la comida, de tal manera que no le haga daño al medio ambiente ni a las personas. Por esta razón, ha comunicado que las partículas de estas sustancias aparecen en cantidades “inaceptables” en algunas leches infantiles. Y ha recordado que estos agentes contaminantes son reconocidos como potencialmente cancerígenos y mutagénicos.

La ONG, no obstante, tranquiliza a la población y asegura que estas leches no presentan riesgos inmediatos o agudos. No se trata de llevar a los niños que consumieron estas leches al hospital. Pero afirman que representan riesgos a largo plazo: “Los disruptores endocrinos, por ejemplo, pueden alterar su crecimiento o el buen funcionamiento de sus hormonas cuando alcancen la pubertad”, dice Foodwatch.

Ante la pregunta de cómo se encontraron estas sustancias nocivas en las leches infantiles, Foodwatch especula que esta contaminación no es intencional y que probablemente provienen de la caja de aluminio en la que se vende este producto. Pero solo los fabricantes pueden identificar con precisión la fuente. Las marcas hasta ahora no se han pronunciado.

En 2015, la organización ya había hecho la prueba en 120 productos (pasta, arroz, cereales) y el 43% de ellos contenían estos componentes perjucidiales para la salud. En ese momento, varias marcas se comprometieron a eliminar estas sustancias de la comida, sin embargo, Foodwatch asegura que, en la medida en que no exista una regulación de tolerancia cero a estos agentes contaminantes, no habrá un cambio definitivo en el sector. Para la ONG es urgente tomar medidas legales, ya que es un asunto de salud pública.

En Europa, la presencia de estas sustancias en los alimentos nunca ha provocado la retirada de productos contaminados. Pero Foodwatch cree que “estos comoponentes no deberían estar en la comida, especialmente en la de los bebés. Los padres deberían estar absolutamente seguros de que los productos que les dan a sus hijos no son dañinos para la salud”.

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